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Papa Francisco: Algunos me querían muerto y preparaban el cónclave

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En un contexto familiar e informal, el Papa Francisco comentó en su reciente encuentro con los jesuitas de Eslovaquia que está bien de salud «aunque algunos me querrían muerto. Sé que hubo incluso reuniones entre prelados, que pensaban que el Papa estaba más grave de lo que se decía. Preparaban el cónclave. ¡Paciencia!».

Según la transcripción publicada este martes por la revista «La Civiltá Cattolica», durante la reunión con 53 jesuitas en la nunciatura de Bratislava el domingo 12 de septiembre, Francisco alertó igualmente a sus hermanos sobre «el sufrimiento de la Iglesia en este momento: la tentación de volver atrás. Estamos sufriendo esto hoy en la Iglesia: la ideología del volver atrás».

Según el Papa, «es una ideología que coloniza las mentes. Es una forma de colonización ideológica. En realidad, no es un problema universal, sino más bien específico de las Iglesias de algunos países. La vida nos da miedo. Repito una cosa que le dije al grupo ecuménico con el que me reuní antes que con ustedes: la libertad nos da miedo».

Citando un discurso de Pablo VI a la Congregación General de los jesuitas en 1974, Francisco añadió que «este es el mal de este momento. Buscar el camino en la rigidez y el clericalismo, que son dos perversiones. Hoy creo que el Señor pide a la Compañía ser libre, con oración y discernimiento. Es una época fascinante, de una hermosa fascinación, aunque sea la fascinación de la cruz: hermosa para llevar adelante la libertad del Evangelio. ¡La libertad!».

El Papa es consciente de las críticas, y refiriéndose sin citar su nombre al grupo multimedia norteamericano EWTN añadió que «hay una gran cadena de televisión católica que habla continuamente mal del Papa sin ningún problema. Puede que yo personalmente me merezca estos ataques e insultos, porque soy un pecador, pero la Iglesia no se merece esto: es obra del diablo. Incluso se lo dije a algunos de ellos».

Aunque le duelen algunas de las críticas infundadas, Francisco reconoció que evita las discusiones: «No quiero entrar y por eso prefiero predicar, predicar… Algunos me acusaban de no hablar de la santidad. Dicen que hablo siempre de la cuestión social y que soy un comunista. Y sin embargo escribí una Exhortación apostólica completa sobre la santidad, la ‘Gaudete et Exsultate’».

A pesar de que ese día el Papa se había levantado muy temprano en Roma para emprender el vuelo a Budapest a las seis de la mañana, y había realizado por la tarde un segundo vuelo a Bratislava, su buen humor estaba intacto.

Comenzó saludándoles con una broma «no sabía que había tantos jesuitas en Eslovaquia. Se ve que ‘la plaga’ se expande por todas partes», e invitándoles a hacer preguntas porque «de verdad, no me siento capaz de hacer un discurso a los jesuitas». Las carcajadas de todos confirmaron la sintonía.

Respondiendo a una pregunta, Francisco advirtió que «la ideología de ‘género’ es peligrosa. Tal como yo la entiendo, es peligrosa porque es abstracta respecto a la vida concreta de una persona, como si una persona pudiera decidir abstractamente a discreción si y cuando ser hombre o mujer».

Pero añadió que el problema es precisamente esa «abstracción» teórica, subrayando que «esto no tiene nada que ver con la cuestión homosexual».

Al contrario, «si hay una pareja homosexual podemos hacer pastoral con ellos, acudir al encuentro con Cristo. Cuando hablo de ideología, hablo de la idea, de la abstracción que permite que todo sea posible, no de la vida concreta de las personas y de su situación real».

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